En la Antesala del Bicentenario
El Bicentenario del inicio del Movimiento de Insurgencia iniciado por el cura de Dolores, D. Miguel Hidalgo y Costilla, ya lo tenemos a la vuelta de la esquina, al empezar el año 2009, lo que nos recuerda que el Héroe del Dos de Abril, Gral. Porfirio Díaz, en sus funciones de presidente de la República, “echó la casa por la ventana” hace cien años, para conmemorar jubilosamente el primer Centenario de esa gesta patriótica.
Lo realizado entonces que comprendió grandes obras en diversas partes de la República, como la puesta en marcha de los trabajos en Veracruz que lo convirtieron en uno de nuestros principales, la remodelación arquitectónica del Centro de la Ciudad de México, la inauguración del Monumento a la Independencia en Paseo de la Reforma, los grandes festejos con asistencia de representantes diplomáticos de todo el mundo, debe llevarnos en buena lid a tratar de superar, en aras del interés supremo de nuestro país, lo realizado hace una centuria.
Vivimos en ese entonces, como ahora, tiempos difíciles a escala nacional, más el patriotismo permitió superar diferencias y los festejos del Primer Centenario del inicio del Movimiento Insurgente permitió plasmar una página gloriosa de nuestros fastos nacionales.
Ahora, al empezar el año 2009, debe unirnos el propósito de evocar y festejar dignamente, tanto el Bicentenario del “Grito” libertador lanzado por Hidalgo, como los 150 años del término de la Guerra de Reforma o de Tres Años con el triunfo de las armas liberales y la metamorfosis del Estado Mexicano, como el Primer Centenario de la Revolución de 1910, por ser lo tres sucesos o etapas cruciales de México.
El año que empieza, se espera sumamente difícil, dada la crisis financiera internacional derivada de la debacle de la economía macro-económica que a veces parece que “ha tocado fondo”. Interiormente, México sufre una serie de problemas derivados de la corrupción, pobreza y la desigualdad social.
A ello se suma la celebración de elecciones intermedias que distraen, obviamente, la atención de los votantes. No obstante, gobernantes y gobernados debemos sacar acopio de buena voluntad para que los preparativos de las tres conmemoraciones centenarias, tengan su mejor lucimiento.
Ahora que se ha producido un desplome de valores, entre aquellos que absurdamente ven en el extranjero la salvación de México, el Bicentenario debe ser ocasión para que retornemos a nuestros valores que nos conforman personal, social y nacionalmente como un país con identidad propia. Redoblemos esfuerzos integradores con sentido de patria, para que todo salga bien.
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