Reforma migratoria
En los últimos días hemos escuchado y leído mucho estas dos palabras tan fáciles de pronunciar y a la vez, tan difíciles de plasmar en un documento justo que deje satisfechos a los países involucrados, en este caso a México y a la Unión Americana.
¿Pero qué debemos entender por migración y cuáles son sus causas? Como la definen los expertos en este tema, las migraciones tienen que ver con los movimientos de grupos más o menos numerosos de personas que abandonan un país para ir a establecerse en otro. En lo referente a las causas estas pueden ser: físicas (por cambios climáticos o por terremotos etc.) políticas (producidas por inversiones o por regímenes persecutorios de personas por su ideología, religión etc.), y económicas (escasez de los medios de subsistencia).
La migración –legal e ilegal- de nuestros trabajadores hacia los Estados Unidos se debe como todos sabemos a ésta última causa, al no encontrar en nuestro país un empleo no digamos digno, sino simplemente un empleo. ¿Pero por qué hemos llegado a esta situación angustiante en muchas familias mexicanas? Sin duda, por muchos factores, entre los que destacan: la falta de visión en la creación de empleos en muchos de nuestros gobernantes, y también por la imposición de un modelo económico global que se aplicó sin tomar en cuenta las asimetrías entre los diferentes países y que ha provocado grandes injusticias y desigualdades sociales, en donde los beneficios económicos sólo los han visto unos cuantos.
Como podemos apreciar, la situación es delicada, ya que la cantidad aproximada de nuestros trabajadores ilegales que viven actualmente en los Estados Unidos, se calcula entre seis y ocho millones y su estancia en ese país pende de un hilo, ya que una parte de ellos podrían ser devueltos a nuestro país lo que ocasionaría un grave problema social.
Por si esto fuera poco, las remesas de dinero enviadas por estos trabajadores a sus familias, son después de nuestros ingresos petroleros, la mayor fuente de ingresos para México.
Las manifestaciones multitudinarias de “hispanos” en Los Ángeles y Chicago, así como la invitación a la desobediencia civil por parte de líderes sobre todo religiosos a la población en general, pueden influir favorablemente en el debate sobre esta Reforma Migratoria, misma que se discute actualmente en el Senado de los Estados Unidos.
Nuestros trabajadores migratorios ilegales, han trabajado muy duro y han aportado su talento para engrandecer a la Unción Americana y no es justo ni digno que se les vaya a tratar como criminales y se les deporte a nuestro país. Esperemos que el sentido común prevalezca y se legalice la estancia de los mismos.
|