La geopolítica del medio- ambiente y la Amazonia
Cuando EU penetra la mayor profundidad de su decadencia, en el entorno del colapso del sistema dólar céntrico, retornan los tiempos de la geopolítica cuya definición decimonónica eminentemente terrestre se ha expandido a los mares y los cielos a principios del siglo 21 y ahora aborda imperativamente al medio-ambiente.
Tal es el caso de la región biosférica de la Amazonia en el cono sur, considerada como la mayor en su género del otrora planeta azulada. En realidad, la Amazonia constituye más de la mitad de los bosques que quedan en el cada vez más asolado planeta, así como la más rica región biosférica de especies tropicales del mundo.
Si el Siglo 21 será biológico, debido al auge de la biotecnología que se espera después de que el planeta haya sorteado la recesión global presente, entonces, queda clara la relevancia desde ahora de la Amazonia.
Se calcula que la Amazonia mide alrededor de 7 millones de km2 un poco menos que la superficie de Brasil y solamente su bosque biosférico, que se traslapa en nueve países, abarca alrededor de 5.5 millones de km2: casi el triple de la superficie de México y casi el doble de Argentina.
Los nueve países que aglomera la Amazonia son: Brasil (con 60% del bosque), Perú (13%), Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinám, y la Guyana francesa.
En forma interesante, la revista británica The Economist, portavoz propagandístico del modelo depredador de la globalización financiera hoy de capa caída, le consagra un artículo especial a la geopolítica petrolera de la Amazonia, con obvia dedicatoria a los intereses trasnacionales anglosajones.
Ahora The Economist, fundada con el dinero del petróleo de México antes de la nacionalización de 1938, se preocupa del bosque biosférico de la Amazonia y de su gente, cosa que no respetaron las viejas “siete hermanas” del cartel anglosajón petrolero durante su auge geoenergético.
Lo sustancial del artículo versa sobre la exitosa protesta de las tribus indígenas de Perú que ocuparon las instalaciones petroleras y gaseras (en Camisea, descubierto por Shell) que han alienado su pertenencia catastral y han depredado al medio-ambiente lo cual es extensivo a Colombia, Venezuela, Ecuador (Parque Nacional Yasuni), y Brasil (en Urucu),
Su conclusión es que las otrora depredadoras trasnacionales anglosajonas son las únicas en poseer la “tecnología direccional” siendo capaces en poder extraer los hidrocarburos mientras respetan al medio-ambiente. ¡Como no!
A nuestro juicio, porque nada bondadoso se puede desprender en estos momentos críticos de la geoenergía que atraviesa el género humano de parte de la “pérfida Albión”, la “preocupación” británica resguarda alumbrar la balcanización y la confrontación entre los nueve países de la Amazonia para que se maten entre sí y con el fin de que las petroleras anglosajonas recojan las migajas de la lucha fratricida:”AS USUAL”(como acostumbrado). |