Hierve el Agua, esculturas labradas por la naturaleza
Texto y fotos: Víctor Araujo

El agua carbonatada de algunos manantiales que ha corrido durante miles de años en el poblado de San Lorenzo Albarradas, Oaxaca, ha dado origen a varias esculturas conocidas como las cascadas petrificadas de Hierve el Agua.
Reconocido como un probable lugar sagrado de los antiguos zapotecas, estas figuras de carbonato de calcio han sido formadas por el escurrimiento del agua que desciende por acantilados de más de 50 metros de altura en el corazón de una sierra árida.
Pero la belleza natural no es el único atractivo de Hierve el Agua, ya que es también un sitio arqueológico que ha permitido estudiar diversos aspectos de la cultura y forma de vida de los antiguos habitantes de la región.
Con base en investigaciones de arqueólogos, biólogos y geólogos, se ha logrado entender la construcción y funcionamiento de las terrazas y canales que cubren una amplia extensión en torno a la zona del anfiteatro, que es la que recibe visitantes. Además, se ha determinado que se trata de un antiquísimo sistema de riego, único en su tipo en México, donde los antiguos habitantes desarrollaron una agricultura orientada al máximo aprovechamiento del agua de los manantiales hace más de 2 mil 500 años.

Las casadas petrificadas de Hierve el Agua son conocidas así por el agua que contiene carbonato de calcio y que en algunos puntos parece que estuviera al punto de ebullición, aunque su temperatura fluctúa entre los 22 y 25 grados centígrados.
Hierve el Agua se ubica a 80 kilómetros al este de la ciudad de Oaxaca por la carretera federal 190 y desviándose a la izquierda en el kilómetro 39. Luego de pasar por la zona arqueológica de Mitla siga por la carretera que lleva a Ayutla Mixes hasta entroncar con la desviación a San Lorenzo Albarradas.